Г‰rase Una Vez Un Muг±eco De Nieve -
No era un muñeco común; tenía una bufanda de lana roja que le daba un aire de aventurero y una zanahoria por nariz un poco chueca, lo que le confería una expresión de constante duda. Había escuchado historias de los gorriones sobre praderas verdes y flores de colores, y se negaba a creer que su destino fuera simplemente convertirse en un charco de agua sobre el asfalto.
El muñeco de nieve guardó silencio. Aquella tarde, cuando el primer rayo de sol cálido de marzo acarició su mejilla de escarcha, no sintió miedo. Cerró sus ojos de carbón y, mientras empezaba a deshacerse lentamente, imaginó que no estaba desapareciendo, sino que se estaba preparando para correr, por primera vez, entre las raíces del bosque. Г‰rase una vez un muГ±eco de nieve
Había una vez un muñeco de nieve que no quería que llegara la primavera. Mientras los demás se despedían del invierno con resignación, él miraba al sol con una mezcla de curiosidad y desafío. No era un muñeco común; tenía una bufanda
¿Te gustaría que de la historia hacia algo más infantil o prefieres que exploremos un final más melancólico ? Aquella tarde, cuando el primer rayo de sol
—¿Por qué tenemos que irnos cuando el mundo se pone más bonito? —le preguntó un día a un viejo pino.