—Querido Murphy —dijo en voz alta, ignorando las miradas de los transeúntes—, ¡déjame en paz de una vez! Ya has tenido tu diversión. Déjame esto a mí.
El director guardó silencio un segundo y luego sonrió. Murphy, derrotado por primera vez en el día, se retiró silenciosamente a la esquina de la sala. Eva no solo consiguió el trabajo; consiguió la certeza de que, aunque la ley de Murphy sea implacable, la voluntad de una persona decidida lo es mucho más. Querido Murphy !Dejame En Paz! Eva M Soler ...
Eva conocía bien al "Sr. Murphy". No era un fantasma, sino esa ley invisible que dictaba que si algo podía salir mal, saldría mal, y preferiblemente en el momento más inoportuno. Se vistió con su mejor traje blanco, esquivando el café con la agilidad de un ninja, y salió de casa con diez minutos de antelación. El universo, sin embargo, tenía otros planes. —Querido Murphy —dijo en voz alta, ignorando las
Aquí tienes una historia inspirada en el concepto de lidiar con el persistente "Murphy" en la vida cotidiana. Querido Murphy: ¡Déjame en paz! El director guardó silencio un segundo y luego sonrió
¿Te gustaría que de la historia o que exploremos algún desastre específico más para Eva?
Primero fue el ascensor bloqueado. Luego, el autobús que decidió pasar tres minutos antes de lo previsto, dejándola envuelta en una nube de humo diésel. Y finalmente, la lluvia. Una lluvia repentina, torrencial y personalizada que parecía seguirla solo a ella mientras buscaba un taxi inexistente.
La mañana de Eva comenzó con el sonido seco de un cristal rompiéndose. No era un buen presagio. Al parecer, la gravedad había decidido ensañarse con su taza favorita justo el día de la entrevista más importante de su carrera.